Brasil, el centro neurálgico de los centros de datos en América Latina podría triplicar su capacidad para el año 2030 gracias a la llegada masiva de empresas chinas y estadounidenses; para los expertos, ese aumento genera una preocupación muy grande porque el consumo local de agua y energía tienen un aumento desmedido.
El gobierno brasileño ha fomentado inversiones de esta línea de negocios mediante exenciones fiscales; Con una capacidad instalada de alrededor de 800 megavatios (MW). Brasil cuenta con 198 instalaciones, según el Data Center Map. Los Centros de datos no son una novedad, pero con la explosión de los chatbots de IA, se ha desatado un monumental incremento de la demanda.
Entre las empresas que han anunciado y realizado una inversión en Brasil están: El consorcio estadounidense formado por la gestora de activos BlackRock, Microsoft y xAI, de Elon Musk, ha gastado recientemente 40 mil millones de dólares en la adquisición de Aligned Data Centers; la empresa china ByteDance, responsable de la plataforma TikTok, comunicó una inversión de 38 mil millones de dólares para un centro de datos en Porto do Pecém, en Ceará, en el noreste brasileño. Otras empresas chinas interesadas en Brasil son Huawei y Alibaba.
El gobierno Brasileño ha hecho esfuerzos por atraer inversión en centros de datos desde el año 2025, año en el que se creó la política fiscal llamada REDATA que contempla exenciones fiscales vinculadas a compromisos con normas medioambientales, Redata se perfiló para originar un avance más sostenible de los centros de datos; sin embargo debido a tensiones políticas en donde uno de los obstáculos fue el intento de incluir el gas natural entre las fuentes de energía que darían derecho a desgravaciones fiscales a los proyectos; por esto no logró convertirse en Ley y en consecuencia el impulso de los centros de datos se estancó.
Para el gobierno, la expansión de los centros de datos reforzaría la “soberanía digital” del país. Sin embargo hay quienes no están tan seguros de cómo Brasil hará frente a este aumento. Fabro Steibel, director ejecutivo del Instituto de Tecnología y Sociedad, asevera que la maniobra propuesta por el gobierno para los centros de datos sigue estando vaga y poco clara. Añade que la información comunicada al público referente al consumo previsto de agua y energía ha sido mínima.
Alrededor de 80 % de los centros de datos de Brasil funcionan con sistemas de refrigeración de circuito cerrado, que reutilizan el agua para enfriar los servidores; este modelo plantea otras preocupaciones, aunque un sistema de circuito cerrado disminuye el gasto de agua, demanda más electricidad para trabajar que otras alternativas debido a que depende de potentes refrigeradores lo que conlleva un aumento en la demanda energética.
Son cuestionables las razones por las que el gobierno impulsa la atracción de estas infraestructuras, sobre todo sin incorporar garantías ambientales eficaces ni resguardos para el interés público; el proyecto de ley Redata solo alude el uso de fuentes de energía renovables pero no afronta los impactos socioambientales de estos proyectos: No señala los residuos electrónicos, ni aborda los impactos en los barrios y los territorios cercanos, ni el consumo y la eliminación de agua.


















