Urge un replanteamiento de la política energética en Colombia

Urge un replanteamiento de la política energética en Colombia

En la última década, las energías renovables han ganado un protagonismo definitivo,
tanto en el mundo como en Colombia. Para el caso de nuestro país, fue contundente la historia que comenzó
a escribirse a partir de la Ley 1715 de 2014, por medio de la cual se regula la integración de las
Energías Renovables No Convencionales al Sistema Energético Nacional.

Desde ese punto de partida, se dio una carrera valiosa con el acelerador a fondo hasta mediados de 2022, pero, de allí a la fecha, el pedal parece haber quedado “trabado”, por las políticas del gobierno de turno que, a pesar de vanagloriarse de ondear las banderas de la protección ambiental, no le ha brindado el respaldo que se esperaba a los anhelados proyectos de generación, basados en energías limpias. Por el contrario, les ha puesto “el palo en la rueda” y, con el cambio de las reglas de juego a mitad del camino, espantó a los inversionistas que habían llegado al país, dispuestos a jugársela toda con proyectos que prometían diversificar la matriz de generación y disminuir la hidrodependencia eléctrica.

a investigación y contenido de esta edición 159 de Mundo Eléctrico, dejan varias reflexiones: 

  • Mientras el mundo avanza a buen ritmo en el fortalecimiento y desarrollo de las energías renovables, Colombia, además de haberse estancado en esta materia, se enfrenta a un escenario peligroso, en cuanto a suficiencia energética se refiere.
  • Por cuenta de la negación del actual gobierno a la exploración y explotación petrolera, los recursos energéticos han escaseado, en los últimos cuatros años. Apenas tenemos gas para un poco más de cinco años y petróleo para siete. De hecho, las importaciones de gas se incrementaron y, a 31 de diciembre de 2025 ya representaban el 20% de la demanda nacional.
  • Mientras la hidrología se ve amenazada por la llegada del “Súper Niño” más intenso y prolongado desde 1950 (según reportes de la NOAA y el IDEAM), la demanda de energía en el país está disparada (en junio de 2026 creció un 5.99%) por cuenta, entre otras cosas, del vertiginoso crecimiento del parque automotor de vehículos eléctricos que se ha cuadruplicado en el último año (según Fenalco y Andi). Lo preocupante es que no hay cómo atender esa demanda, porque, de los más de 5.000 MW proyectados, apenas unos 330 MW han logrado entrar en operación comercial.

Del replanteamiento de la política energética que proponga el nuevo gobierno, dependerá:

  • Recobrar la soberanía energética.
  • Alejar el temor de un racionamiento.
Volver a disponer de las importantes regalías que, en décadas anteriores, incluso en el pasado reciente, le dejó el sector energético al país y le permitió avanzar en diferentes frentes (salud, infraestructura, educación, tecnología, etc.)
  • El tiempo para que Colombia actúe y recupere su soberanía energética, se está acabando, pues los recursos escasean, la amenaza de un Súper Niño es latente, y el riesgo de un racionamiento eléctrico es altamente probable. 
  • Es urgente destrabar la entrada en operación de los proyectos de generación con energías limpias; reactivar la exploración y la explotación, tanto de petróleo como de gas; implementar las estrategias para cuidar los recursos hídricos y reforzar las reservas térmicas. Todo esto, para mitigar las contingencias, en el corto, mediano y largo plazo y evitar que el país “se apague” (como ocurrió en 1992), por la “demagogia burocrática” que revivió el “Gobierno del Cambio”.
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