Sector Eléctrico de Argentina: Planes de Expansión y oportunidades de mercado

El pasado mes de octubre de 2017, el COCIER organizó una reunión con los directivos de sus empresas miembros, para recibir la visita del Ingeniero Alejandro Sruoga, Vicepresidente de Integración y Relaciones de la CIER quien se desempeña además como Secretario de Energía Eléctrica de la República Argentina.

Durante el evento, el Ingeniero Sruoga hizo una completa presentación exponiendo la radiografía de lo que ha sido el sector eléctrico en su país en la última década y los cambios que se han implementado bajo la administración del presidente Mauricio Macri, para superar la crisis energética a la cual se ha visto avocada la Argentina y para apostarle a la inversión y promoción de las energías renovables.
A continuación publicamos una reseña de lo expuesto por el Vicepresidente de la CIER en dicho encuentro:

En Argentina, actualmente estamos en un momento bisagra, en lo político y también en lo tecnológico. Como producto de esa revolución, nace el proyecto de generar energía con recursos renovables, lo cual es más económico y amigable con el ambiente y cambia los paradigmas.

La presentación que he denominado “Del populismo a la normalización y las oportunidades” muestra el panorama de lo que ha ocurrido en Argentina en los últimos años. Desde 2012 se instaló un régimen político que se transformó en un populismo electro energético. Esta política, basada en un sistema de subsidios generalizado permitió recibir tarifas baratas de energía que promocionaban el uso de bienes y servicios. Esto tuvo una repercusión en las empresas, enla fuerza del trabajo, en el gobierno y especialmente en los usuarios.
En la presente administración, la normalización y la previsibilidad son los conceptos fuertes en los cuales se basa el cambio del sector en la Argentina. Los desafíos de la evolución tecnológica son enormes. Nuestra gestión pretende preparar al sector para competir y capitalizar las oportunidades. Vamos a la red inteligente, a la generación distribuida, a la incorporación masiva de energías renovables pero debemos tener empresas que funcionen, que administren los riesgos de asignación de recursos, que valgan, que sean atractivas para los profesionales, para los operarios, pues Argentina había perdido ese concepto.
También visualizamos la integración con los países vecinos como una oportunidadque comience por el diálogo comprometido y las acciones conducentes, pues tenemos experiencias amargas del pasado de contratos firmes de largo plazo con empresas de gas, que no se cumplieron y esa es una pésima referencia.

Antecedentes

En diciembre de 2015 inició su gestión un nuevo gobierno en Argentina, con base política no tradicional, con mayoría de un partido (PRO) nacido en la crisis institucional del 2001. Recordemos que en nuestro país era tradicional el bipartidismo (por un lado los Radicales y por el otro los Peronistas). En 2001 sucedió una crisis muy grave en todos los ámbitos que llevó a la gente a pronunciarse con los “cacerolazos” promulgando el mensaje “que se vayan todos” pues se había perdido la credibilidad en la política nacional. Ante esa desconfianza en la política tradicional nació un nuevo partido político, el PRO (Propuesta Republicana), fundado por Mauricio Macri, que empezó a trabajar bajo las banderas de la transparencia.

Así, desde la nueva perspectiva política se trazó un diagnóstico para definir un plan sectorial de cambios.En el diagnóstico se evidenció un fuerte deterioro del sector eléctrico en los últimos años, pues se pasó de tener un consumo de 5 horas por usuario semestre a 22 horas, con picos de hasta 40 horas. El promedio eran 80 horas por año. Había cortes de energía en la ciudad de Buenos Aires que duraban cinco días, barrios enteros apagados y eso fue un caos, especialmente en los veranos de 2013 y 2014 con olas de calor impresionantes. Estodemostró el fracaso y el modelo de intervención negativa del estado.

A esto se sumaban los subsidios generalizados. La decisión del gobierno era no aumentar la tarifa, pues al inicio del gobierno anterior, el usuario pagaba en promedio 90 dólares y progresivamente pagaba menos cada vez, al punto que al final delanterior gobierno pagaba 15 dólares por MWh, con un servicio desastroso.

Con la llegada de Mauricio Macri al gobierno, el 10 de diciembre de 2015, se hizo una evaluación del servicio eléctrico en Argentina y al evidenciar su fragilidad se dictó la emergencia eléctrica por dos años. Se tomaron ciertas medidas de excepción y se instruyó a todo el aparato administrativo para salir de la crisis. Entonces manejamos un equilibrio entre lo urgente y lo importante para salir de esa difícil situación, para mejorar la percepción de la calidad y al mismo tiempo preparar el sector para la innovación tecnológica. Seimplementaron una serie de cambios que ya han dado frutos positivos.

¿Cuáles fueron los cambios planteados por la administración Macri?

En el modelo de subsidios generalizados, con el fin de volver a las señales económicas correctas de oferta y demanda.

En las relaciones entre los actores (regulador y regulados) para volver a los espacios propios sin congestión ni captura (ni política ni económica).

En los mecanismos de formación de precios: volver a la competencia y a la transparencia y lograr la inversión de riesgo privada.

En las decisiones de inversión, en la ejecución, en los incentivos y en la locación de los riesgos.

¿Cuál fue el plan de acción que se implementó para llevar a cabo estos nuevos paradigmas?

● Solicitar y recomendar al Presidente, la Emergencia Eléctrica, por dos (2) años en forma inmediata.

Normalizar las concesiones de distribución y transporte:

Nuevos objetivos de calidad.

Incentivos para que los concesionarios cumplan con los objetivos.

Incremento gradual de las tarifas hasta alcanzar el costo económico del servicio.
Disponer la regularización de los precios del mercado e incentivar la buena gestión y las inversiones eficientes.

En función de estos cambios se empezaron a tomar decisiones relacionadas con la gestión de los activos existentes y de inversión.

Estructura del sector eléctrico argentino

Resultados de las primeras acciones

Una convergencia entre el costo marginal, el costo medio y el costo que paga la demanda. El costo marginal que en la gráfica aparece en verde, se mide desde enero de 2015 hasta julio de 2017. Las barras grises miden el costo medio en energía y en potencia y la línea roja mide lo que paga la demanda. La cobertura de los precios que pagaba la demanda en 2015 era del 15%. En 2016 se alcanzó el 30%; en 2017 el 46% y la estrategia de 2018 es el 63% y se espera llegar al 90% en 2019.Hoy tenemos un 35% de familias en Argentina, con tarifas subsidiadas, que son hogaresde escasos recursos.Otro concepto que también se subsidia es la promoción al ahorro.

En 2015, a meses de elegirse el gobierno, teníamos costos marginales del orden de los 200 dólares y la demanda pagaba 8 dólares.

En los últimos 10 años, antes 2015, la demanda residencial creció el 60% y la demanda industrial creció el 13%. Entonces había un incentivo feroz a consumir energía eléctrica porque costaba muy poco y eso repercutió en una presión sobre las redes de distribución, sobre el transporte y sobre la generación que no tenía una contrapartida en un precio, en una retribución razonable. Entonces las medidas urgentes consistieron en incorporar turbinas de gas, importando gasoil.

En conclusión, en cuanta más presión había de la demanda por decisiones irrazonables, más irrazonables eran las decisiones de cobertura porque las tomaba el Estado sin ningún tipo de compromiso.Hoy se ha dado un cierto reajuste de la economía y la demanda residencialestá creciendo por debajo de la demanda industrial y se está dando un equilibrio en un esquema de racionalidad.

Conducta de pago en el mercado eléctrico mayorista

Anteriormente, el promedio de pago era de 8 dólares y sólo lo pagaba el 45% de los agentes. Hoy tenemos un piso del 80% de cobrabilidad, alcanzando un 85 o 90% y es un trabajo arduo, pues cada vez estamos agotando más el margen de esas 76 empresas. Durante muchos años el precio mayorista fue irrisorio y se mantuvo congelado. La economía tenía una inflación del 30% y se generó un sobrecosto y una ineficiencia y se generaban facturas impagables.

Normalización de precio con la generación existente
Con relación a la morosidad, el reglamento establece un término de pago de 45 días después de entrada la energía a los generadores; cuando se inició la gestión, los agentes se tomaban 55 días más, es decir, un generador cobraba la energía después de 100 días de haberla entregado.

Lo que hicimos en la nueva administración, fue empezar a cortar esos plazos y en noviembre de 2016 el excedente era cero.

Normalizar las concesiones de distribución y transporte

Desde el año 2006 se mantuvo sin resolver la situación regulatoria de fondo de las concesionarias nacionales (10 años).

Durante el año 2016, se dedicaron esfuerzos en definir las nuevas obligaciones de calidad, y se discutió en Audiencia Pública las tarifas del quinquenio 2017-2021

A partir de febrero 2017 se normalizaron las concesiones con una nueva tarifa económica y competitiva, e incentivos a la inversión de largo plazo.

Inversiones para normalizar y prepararse para el cambio

La primera decisión que se tomó fue normalizar las reservas, pues con apenas unos meses de iniciado el nuevo gobierno de Mauricio Macri, vino un verano muy caluroso. De 5.000 MW que requeríamos nos faltan 3.000 y 2.000 los importamos de Brasil. En ese escenario abrimos una convocatoria con un riesgo grande porque no es tan atractivo invitar a las empresas a invertir con un retorno de la inversión a 10 años, con los antecedentes de los gobiernos anteriores que firmaban contratos y nos los cumplían.

Se hizo la convocatoria al capital privado con una licitación abierta para una oferta térmica y el resultado fue que recibimos 61 ofertas por 6.607 MW/h. Adjudicamos 3.163 MW con una distribución de 7 motogeneradores y 22 proyectos de turbinas de gas. La buena noticia es que todos los proyectos están en curso y aunque la mayoría tienen alguna demora, a fecha de hoy, a menos de dos años de adjudicados, la curva se ha estabilizado y tenemos 1.500 MW habilitados comercialmente y hay perspectivas ciertas para que en el próximo verano dispongamos de los 3.000 MW para garantizar la cobertura de demanda.

El propósito de esta licitación tenía un doble objetivo: por un lado, salir de la emergencia eléctrica y en segundo lugar tener potencia térmica flexible para tener incorporación masiva de los proyectos renovables.

La incorporación de proyectos renovables a la matriz energética era muy importante, pues teníamos 700 MW instalados sobre 30.000 MW, en comparación con el contexto latinoamericano, algo vergonzoso.

Antes del inicio del gobierno se habías sancionado la ley de Fomento Nacional para el uso de Fuentes Renovables de Energía destinada a la Producción de Energía Eléctrica. Bajo esa ley se creó el “Fondo para el Desarrollo de Energías Renovables – FODER”y planteó el objetivo de instalar 10.000 MW al año 2025, llegando a una participación del 20% de la matriz energética con energías renovables.

Se iniciaron licitaciones en 2016 por rondas. En la ronda uno, se recibieron 123 ofertas, se adjudicaron 29 proyectos, 2.400 MW a un precio promedio de 57.5 dólares. Los proyectos están en curso.

En la segunda ronda se recibieron 2.500 MW en ofertas, con precios mínimos de 46 dólares, con un precio promedio de 54. Terminaron adjudicándose 30 proyectos, 1.200 MW, con precio promedio de 54 dólares y se asignaron los cupos de energía eólica y solar por provincia.

Hoy tenemos una tercera ronda con un criterio de asignación de cupos de tecnología (fotovoltaico, solar, biomasa y pequeñas centrales) y una distribución geográfica por provincia.
Hoy estamos adjudicando, con el mismo modelo, con inversión privada de riesgo, contratos a 15 años, el estado no pone nada, sólo el contrato, pero nos estamos enfrentando a una dificultad y es un problema en la operación. Cuando el proyecto es adjudicado vamos a estar operando, entre 800 y 1200 MW en promedio entre energías eólicas y solares.
Esto es un nuevo paradigma que se instala en las relaciones entre países. En la medida que podamos intercambiar recursos que ayuden a administrar este tipo de intermitencias y recursos, estamos convencidos que se van a dar nuevas oportunidades de negocios. Estos proyectos nos sirven a los argentinos y también a nuestros vecinos.
Esto viene acompañado de la transmisión que exige el sistema de energías renovables, con el cual quiero cerrar esta presentación.
Para cerrar las inversiones, abrimos una tercera etapa de inversión privada, una convocatoria a finales del año pasado, en la cual recibimos lo siguiente. 35.000 MW de ofertas de 196 proyectos, todos financiados por capital privado y con esta convocatoria definimos pasos a seguir. Lo que tenemos hoy es una convocatoria de cierre de ciclo combinado y cogeneración, donde hemos recibido 33 ofertas para un total de 4.000 MW, que estamos analizando con este criterio de costo-beneficio, con un promedio de inversión de 26.000 dólares.

Desafío y oportunidades del futuro

Esta parte tiene que ver con la integración y los intercambios con el desafío que implican las energías renovables.

A nivel de los países de la región, estamos entrando en nuevos paradigmas:

Desafíos de la gestión de recursos intermitentes (renovables no convencionales): el almacenamiento económico en la complementariedad y en la integración.

Desarrollo de un sistema de trasmisión en armonía con la apuesta a las intermitentes y de cara a los desafíos de gestión.
Integración e intercambios: ámbito de oportunidades; respeto a la independencia de cada uno de los países y seguridad energética, intercambios de oportunidad basados en la confianza técnica; desarrollo de los vínculos físicos.

Hoy, para Argentina, el gran inconveniente es la transmisión. Hemos encaminado el tema de la distribución, la normalización de las concesiones y hemos normalizado la gestión del transporte. Estamos muy satisfechos con el tema de reservas y nuevas inversiones pero los grandes desafíos que tenemos para los próximos dos años y medio son:

El transporte eléctrico.

Regular el mercado de combustibles para que los generadores compren

La relación con los países vecinos.